Creating Routes

Trátate como un negocio

Negocio

En este artículo te mostraré que, para bien o para mal, todos estamos en el mundo de los negocio. Además, al final de esta esta publicación tendrás una herramienta muy útil para hacer que tus finanzas personales sean exitosas.

Los ingresos y egresos no son sólo para las empresas, nosotros también tenemos flujos de dinero que ingresan todos los meses.

Por un lado, tienes las entradas: tu sueldo o tus negocios. Por otro lado, también tienes los egresos: gastos (comida, alquiler, gasolina, ropa, etc.).

Restando los ingresos menos los egresos obtenemos el margen (el ahorro). Tener un margen de $0 es sinónimo de simplemente llegar a fin de mes o vivir de cheque en cheque. Y como negocio, tener un margen negativo mes tras mes (también conocido como pérdidas) significa ir a la quiebra.

Aquí viene lo bueno

Dividiendo el margen entre la cantidad de horas trabajadas obtienes el margen/hora.

Y en este momento quizás te estés preguntando: ¿Y qué carajos hago con eso? Con este indicador puedes calcular cuantas horas de trabajo cuesta eso que quieres comprar.

Veamos cuanto en realidad cuesta una cena de $50.

Sacando las cuentas

Nuestro amigo imaginario, Pablo, gana $3000 al mes después de impuestos. Pablo trabaja en promedio 168 horas al mes (21 días hábiles * 8 horas al día). Después de pagar todos los gastos mensuales, se queda con $1000 de margen (los gastos mensuales de Pablo son $2000). Por lo tanto, su margen/hora es de $5,95/h ($1000/168h). Por simplicidad, redondeémoslo a $6/h.

¡Pablo tendría que trabajar aproximadamente 8 horas (un día completo) para pagar la cena de $50! Esto dividiendo $50 (el costo de la cena) entre 6 (margen/hora), que es más o menos 8 horas . En otras palabras, un día completo de trabajo se gasta en una cena de $50. ¿Vale la pena? Depende de lo mucho que Pablo quiera esa cena.

Tú tienes el control

El tiempo es tu activo más importante, como vimos en este artículo, y no es renovable. Podemos recuperar dinero, relaciones o incluso salud, pero no el tiempo.

Aquí tienes una calculadora que te ayuda a calcular cuantas horas de tu vida vale ese producto o servicio que quieres comprar:

Llévate contigo

  • Todos estamos en el mundo de los negocios y es mejor tener ganacias que pérdidas.
  • Un buen indicador para tus operaciones del día a día es margen/hora.
  • Cada vez que pagas por un producto o servicio, indirectamente, estás pagando con tiempo (tu activo más valioso).

Tu activo más importante: el tiempo

La importancia del tiempo

¿Sabías que la esperanza de vida en el Antiguo Egipto era de 25 años para los hombres y de 37 años para las mujeres?

Eso da miedo, ¿verdad? Es casi imposible no comparar nuestra edad con esos números.

Afortunadamente, la esperanza de vida ha aumentado, en los países desarrollados, a 76 años para los hombres y 82 para las mujeres.

Déjame preguntarte: ¿cuál fue el primer pensamiento que te vino a la mente cuando leíste el primer párrafo? Con casi toda certeza diría que te diste cuenta de lo escaso que es el tiempo.

Además, no solo es escaso, no puedes recuperarlo.

Déjame ponerlo en esta perspectiva: puedes recuperar tu salud, dinero o incluso una relación personal. Pero no puedes recuperar tu tiempo.

En otras palabras, no vivirás de nuevo este día.

Dicho esto, quédate conmigo para descubrir cuántas horas al día tenemos realmente.

Sumando las horas en un día

El día tiene 24 horas, 7 de ellos son para dormir (en promedio) y 8 para trabajar. Lo que nos deja con 9 horas disponibles.

Si tenemos en cuenta los desplazamientos al trabajo, cocinar, lavar los platos, ducharnos y otras actividades diarias, nos quedan 6 horas (suponiendo que todas esas actividades toman 3 horas).

Aquí está el asunto: si agregas 1 hora más a cualquier actividad (dormir, trabajar o ir al trabajo), sólo te quedan 5 horas restantes.

Eso es porque el día tiene 24 horas, no más. Parece bastante obvio, pero tendemos a pasarlo por alto.

Si quieres trabajar en proyectos personales (aprender un idioma, hacer ejercicio, pintar, etc.), mejorar la relación con tu hijo o simplemente meditar, ¿de dónde sacas ese tiempo? Exacto! de esas 6 horas.

Pasión

La cosa es no obsesionarse con cómo gastas tu tiempo. La cosa es ser consciente de que tu tiempo cuenta. Porque si sumas tiempo a una actividad, restas tiempo a otra.

No digo que no debas trabajar horas extras. Lo que digo es que tienes que pesar en una balanza el tiempo que sumas de un lado y el tiempo que restas del otro.

Siendo consciente de eso, también debes considerar que el tiempo de otras personas también cuenta.

Suena razonable pedirle a tu amigo contador que te ayude a completar algunos documentos para un préstamo a cambio de una taza de café.

Sin embargo, tu amigo tendría que dejar de lado algunas actividades (quizás valen más que una taza de café) para ayudarte.

¡Sé consciente de eso! No solo con tus conocidos, sino también con tus empleados.

Tu tiempo tiene valor, y va más allá del valor monetario.

Con el tiempo puedes crear cosas para tu futuro tú o para otros.

Pudiendo eso ser: Crear una pequeña empresa o hacer voluntariado, que va más allá de una recompensa monetaria.

Además, pasar tiempo de calidad con tu familia no tiene valor monetario. Ninguna cantidad de dinero te devolverá la última sonrisa de tu perro.

Invirtiendo el tiempo

Todos tenemos que hacer sacrificios para obtener una recompensa.

Tenemos que pasar años en la universidad para conseguir un buen trabajo (teóricamente).

Tenemos que pasar cientos o miles de horas para poder comunicarnos en otro idioma.

Y todo esto es excelente siempre que tenga un retorno positivo de la inversión de su tiempo. Porque si tuvieras que estudiar durante años algo que no usarías, ¿para qué molestarte? Es valioso tiempo que no tendrás de vuelta.

El tiempo es relativo

Todos fuimos jóvenes alguna vez, y pensamos que el tiempo no era escaso. Pensábamos que teníamos mucho tiempo para lograr nuestros objetivos. Entonces, perder el tiempo jugando videojuegos era tan normal como ir a la escuela.

A medida que crecemos, cambiamos nuestra forma de pensar y comenzamos a ser más calculadores sobre cómo pasamos nuestro tiempo. ¿Por qué sucede eso?

Un año es mucho para una persona joven de 20 años porque un año es 1/20 de su vida.

Un año no es mucho para una persona de 60 años porque ese año es sólo 1/60 de su vida.

Así, a medida que envejecemos, empezamos a ver cómo el tiempo pasa cada vez más rápido.

Por lo tanto, tendemos a dejar de perder el tiempo en cosas que no tienen un retorno de inversión positivo.

Un buen uso del tiempo nos hará libres. Incluso más que un buen uso del dinero. Tomarte el tiempo para aprender habilidades significativas (por ejemplo, cómo invertir) es el camino hacia la libertad financiera.

Llévate contigo:

● Pasar tiempo en una actividad resta tiempo en otra actividad porque el día solo tiene 24 horas.

● Tu tiempo tiene valor, al igual que el tiempo de otras personas.

● Invertir tu tiempo hoy tiene sentido siempre y cuando tenga un retorno positivo de la inversión.

La falacia del costo hundido

Falacia del costo hundido

“Terminaré esta horrible película, así que obtendré el valor total de la entrada de cine que pagué”. Todos hemos estado allí: ya sea con comida, eventos o incluso programas de estudio.

Esta forma de pensar se llama la falacia del costo hundido y después de leer este artículo, serás tú quien tome tus propias decisiones y no el monstruo de la falacia del costo hundido.

Nuestro amigo Pablo

Érase una vez Pablo, un chico que acababa de graduarse de un programa de estudios tradicional, estaba lleno de expectativas y listo para comenzar su nuevo trabajo.

Todos los días iba a su oficina con toda la disposición de dar lo mejor de sí mismo a pesar de que empezaba a darse cuenta de que no había mucho crecimiento en el área que había estudiado.

Un día se dio cuenta de que su mejor amigo, Juan, estaba ganando mucho dinero y escalando la escalera corporativa con facilidad en otra empresa en un campo diferente: la programación. Por eso, Pablo comenzó a frustrarse y comenzó a trabajar cada vez más, pero sin obtener resultados porque las oportunidades en su campo eran escasas. Luego, comenzó a poner excusas sobre haber elegido la carrera equivocada y haberse quedado atrapado allí para siempre.

Ya tenía una carrera tradicional, por lo tanto, la programación estaba fuera de su perímetro.

Hasta que finalmente Juan convenció a Pablo de que la programación era para todos y que personas de diferentes orígenes estaban dejando de lado sus carreras y entrando en el campo de la informática.

Era hora de que Pablo aceptara que era mejor dejar ir todas esas horas y esfuerzo dedicado a su campo tradicional y seguir adelante.

La falacia del costo hundido a veces hace que nos quedemos en cosas que sería mejor dejar ir. Todo porque estás “demasiado involucrado en algo como para renunciar” o porque tienes miedo de ser etiquetado socialmente como “un desertor”.

Hay una salida fácil

Una vez que etiquetamos nuestras emociones, somos mucho más capaces de controlarlas, según Daniel Coleman en su libro Inteligencia Emocional.

Por contradictorio que parezca, el proceso de toma de decisiones es emocional, no racional, según varios libros, uno de ellos es Inteligencia Emocional. Por lo tanto, sólo reconocer que la falacia del costo hundido ha entrado en juego en tu proceso de toma de decisiones ayuda controlar mejor la tomar decisiones.

Como dijo Julia Gales en su video de Youtube: Al menos tener la falacia del costo hundido en tu radar significa que tienes la oportunidad de superarla, y así, tomar la decisión que te llevará a obtener mejores resultados.

Llévate contigo:

• Las decisiones se toman en base a las emociones.

• La falacia del costo hundido nos impide tomar las mejores decisiones.

• Olvídate de estar “demasiado involucrado en algo”.